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¿Cuáles son las métricas de riesgo humano que tienen sentido para el consejo?

  • Foto del escritor: Aline Silva | PhishX
    Aline Silva | PhishX
  • 20 feb
  • 6 Min. de lectura

La mayoría de las organizaciones aún intentan elevar las métricas operativas al nivel estratégico, creando una desconexión entre lo que mide la seguridad y lo que realmente utiliza la alta dirección para decidir.


Al fin y al cabo, indicadores como la tasa simulada de clics de phishing, el porcentaje de formación completada o el número de campañas realizadas son útiles en el plan táctico, pero no se traducen en riesgo corporativo.


En el contexto de la junta, la discusión no trata sobre la actividad, sino sobre la exposición, la probabilidad de incidente y el impacto financiero.


Esto se debe a que el consejo necesita métricas que conecten el comportamiento humano con la reducción de riesgos, la resiliencia operativa y la protección de valor, indicadores que respalden las decisiones de inversión, la priorización y la gobernanza, y no solo los informes de actividad.


¿Puede traducirse el riesgo humano como riesgo corporativo?


El riesgo humano ha pasado de ser una variable periférica a convertirse en un componente central del riesgo corporativo.


Esto se debe a que la mayoría de los incidentes relevantes, tales como:

  • Phishing;

  • Ransomware;

  • Filtración de datos.


Implica, en algún momento, la interacción humana, que puede ser un clic, una credencial expuesta, una decisión apresurada o una excepción mal evaluada.


Esto significa que el comportamiento no es solo un tema de conciencia, sino un factor directo de exposición organizativa. Porque cuando la superficie de ataque crece, la vulnerabilidad conductual empieza a influir en la probabilidad de un incidente.


De este modo, la conexión entre comportamiento, amenazas e impacto financiero es objetiva, es decir, un usuario susceptible aumenta la probabilidad de compromiso inicial, creando un efecto dominó que incluye pérdidas financieras directas, sanciones regulatorias y erosión de la confianza.


Por lo tanto, las métricas modernas de riesgo humano deben demostrar cómo los patrones de comportamiento alteran variables críticas de riesgo. Porque diferenciar el riesgo cibernético del riesgo empresarial es esencial en este contexto. 


Esto se debe a que el primero describe eventos y vulnerabilidades técnicas, mientras que el segundo traduce estos hechos en consecuencias estratégicas, ya sean financieras, operativas o legales.


¿Qué riesgos necesita realmente ver la junta?


A nivel de la junta, la discusión sobre seguridad no debería comenzar con controles o actividades, sino con la exposición al riesgo.


La exposición representa cuán vulnerable es la organización ante amenazas, teniendo en cuenta la superficie de ataque, dependencias críticas, perfiles de usuario y contexto regulatorio.


Las métricas estratégicas deben indicar dónde se concentra el riesgo, qué activos y procesos son más susceptibles y cómo evoluciona esta exposición con el tiempo. Sin esta visión, los informes de seguridad se vuelven descriptivos pero poco aplicables.


La segunda dimensión es la probabilidad de un incidente. Los consejos deben comprender la probabilidad de que ocurran eventos relevantes, no en términos abstractos, sino basándose en datos:


  • Patrones de ataque observados;

  • niveles de susceptibilidad humana;

  • Eficacia de los controles preventivos;

  • Capacidad de detección y respuesta.


Esto se debe a que la probabilidad no es una predicción exacta, sino una estimación razonada que permite priorizar inversiones y calibrar el apetito por el riesgo.


De este modo, métricas efectivas conectan el comportamiento, las amenazas y los controles con la reducción medible de esta probabilidad.


Por último, el consejo debe ver claramente el impacto potencial, que incluye pérdidas financieras directas, interrupciones operativas, efectos regulatorios, daños reputacionales y consecuencias estratégicas.


El enfoque no es solo "si" puede ocurrir un incidente, sino "cuánto cuesta" y "cuán resiliente" es la organización ante este escenario.


Como resultado, los indicadores estratégicos deben traducir el riesgo cibernético al lenguaje empresarial, permitiendo tomar decisiones sobre mitigación, transferencia o aceptación de riesgos.


¿Cuáles son las métricas de riesgo humano que tienen sentido para el consejo?


Cuando se trata de riesgo humano, el consejo necesita indicadores que traduzcan el comportamiento en riesgo corporativo, es decir, el reto no es medir la actividad, sino demostrar una reducción medible del riesgo.


Las métricas efectivas a este nivel deben ir más allá de los números aislados y ofrecer contexto, tendencia y materialidad. A continuación, vea cuáles son estas métricas.


Tasa de notificación de phishing


A diferencia de la tasa de clics, que mide el fracaso, la tasa de reportes mide la vigilancia activa, es decir, indica si los empleados reconocen signos de ataque y participan en el sistema de defensa, funcionando como una capa humana de detección.


Cuando hablamos en términos estratégicos, un aumento en la tasa de informes sugiere fortalecer la cultura de seguridad y aumentar la capacidad organizativa para identificar amenazas a tiempo.


Esta métrica está directamente relacionada con la reducción del intervalo entre el compromiso inicial y la detección del incidente.


Cuanto mayor sea la tasa de denuncias, más probable es que los correos maliciosos o campañas reales sean señalados antes de tener un impacto material. Para la placa, esto se traduce en tiempos de exposición más cortos y costes de respuesta reducidos.


Usuarios de alto riesgo


La métrica de usuarios de alto riesgo desplaza el enfoque de las medias genéricas a la concentración de exposición.


En cualquier organización, el riesgo no se distribuye de manera uniforme: ciertos perfiles, roles o comportamientos tienen una probabilidad significativamente mayor de verse comprometidos.


Identificar estos clústeres críticos permite al consejo entender dónde el riesgo humano es más relevante materialmente, especialmente cuando se asocia con acceso privilegiado o procesos sensibles.


Esta visión sustenta una priorización basada en el impacto, no solo en el volumen. Un pequeño grupo de usuarios con un alto nivel de acceso puede suponer un mayor riesgo que cientos de usuarios con pocos privilegios.


Estratégicamente, esta métrica guía las decisiones sobre controles compensatorios, formación dirigida, autenticación reforzada y monitorización diferenciada, asignando recursos donde la reducción de riesgos es más efectiva.


Tendencia de riesgo a lo largo del tiempo


La tendencia de riesgo a lo largo del tiempo es esencial para evitar decisiones basadas en fotografías aisladas. Las métricas puntuales pueden estar sesgadas por campañas específicas, estacionalidad o eventos extraordinarios.


La junta necesita ver la trayectoria: ¿está disminuyendo, estabilizando o aumentando el riesgo humano? Este análisis longitudinal revela patrones estructurales y permite evaluar la sostenibilidad de las iniciativas de mitigación.


Además, la tendencia actúa como un indicador de la efectividad estratégica. Demuestra si los programas de concienciación, simulaciones, políticas y controles están generando una reducción constante en la exposición y la probabilidad de incidentes.


Para la gobernanza, lo que importa no es solo el rendimiento momentáneo, sino la evolución continua, evidencia de que la organización está fortaleciendo eficazmente su postura de seguridad con el tiempo.


Cómo conectar métricas con decisiones ejecutivas


Indicadores como los mostrados anteriormente deberían guiar la inversión en la concienciación de forma quirúrgica, priorizando audiencias, temas y formatos con mayor impacto en la reducción de la probabilidad de incidentes.


En lugar de programas genéricos, el liderazgo ahora financia intervenciones dirigidas y basadas en la evidencia que pueden cambiar comportamientos críticos y fortalecer la capacidad de detección humana.


Estas métricas también sustentan la adopción de controles compensatorios y la priorización presupuestaria.


Al identificar perfiles o áreas con alto riesgo residual, la organización puede aplicar autenticación mejorada, restricciones de privilegios, monitorización adicional o simulaciones específicas.


Para la junta, esto permite asignar recursos donde la reducción de la exposición y el impacto son más relevantes, equilibrando prevención, detección y respuesta.


El resultado es una gobernanza orientada al riesgo, en la que el presupuesto ya no se distribuye por percepción o urgencia y se guía por la materialidad y la eficacia, impactando positivamente en la organización.


El papel de PhishX en las métricas


PhishX trabaja en la transformación de datos conductuales en indicadores estratégicos de riesgo.


Así, en lugar de presentar métricas aisladas u operativas, la plataforma correlaciona la susceptibilidad, los patrones de interacción, la capacidad de detección humana y la velocidad de respuesta para producir una lectura clara de la exposición organizacional.


Este enfoque permite que el riesgo humano deje de percibirse como una estadística de entrenamiento y se trate como una variable medible dentro del modelo de riesgo corporativo.


A través de paneles ejecutivos, PhishX traduce la complejidad técnica al lenguaje empresarial.


Los indicadores están estructurados para resaltar la tendencia, la materialidad y el posible impacto, permitiendo a los consejos y comités ver rápidamente dónde se concentra el riesgo, cómo evoluciona con el tiempo y qué factores influyen en la probabilidad de un incidente.


La visualización ejecutiva reduce el ruido, mejora la calidad de las discusiones estratégicas y fortalece la gobernanza de la seguridad.


Más que métricas de informe, PhishX ofrece apoyo directo para la toma de decisiones. Los conocimientos generados guían las inversiones en la concienciación, la aplicación de controles compensatorios y la priorización de iniciativas con mayor retorno en la reducción de riesgos.


Así, la organización comienza a alinear comportamiento, seguridad y estrategia, convirtiendo datos en acciones concretas que aumentan la resiliencia, reducen la exposición y protegen el valor.


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La imagen muestra a tres profesionales en un entorno corporativo. En el centro, un hombre de traje sostiene una tableta y sonríe. A la izquierda, una mujer sostiene un maletín y conversa sonriendo. A la derecha, otra mujer lleva gafas y sostiene una taza de café.
Las métricas de riesgo humano deben tener sentido para la junta directiva.

 
 
 

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