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¿El entrenamiento contra el phishing soluciona el problema o solo crea una falsa sensación de seguridad?

  • Foto del escritor: Aline Silva | PhishX
    Aline Silva | PhishX
  • hace 3 días
  • 6 Min. de lectura

En muchas organizaciones, la reducción de las tasas de clics en campañas de phishing se interpreta como un signo de madurez en seguridad.


Pero esta visión crea una falsa sensación de control al convertir el phishing en el principal y, a veces, único indicador del riesgo humano.


Es necesario entender que la conciencia basada en pruebas puntuales y una lógica de aciertos o errores, ignora el contexto real del trabajo de las personas y los procesos frágiles que influyen directamente en el comportamiento.


Con esto, la seguridad deja de ser una competencia construida con el tiempo y se trata solo como un número en un informe. El problema es que los incidentes más relevantes rara vez empiezan o terminan en un correo electrónico.


Las estafas a través de WhatsApp, la ingeniería social por teléfono, el abuso de confianza entre áreas y la explotación de fallos operativos forman parte de la realidad de las organizaciones.


Incluso con buenos resultados en simulaciones de phishing, el riesgo sigue presente cuando la estrategia no evoluciona hacia una visión más amplia del factor humano, por lo que centrarse solo en el phishing no reduce el riesgo real, solo oculta vulnerabilidades.


¿Por qué centrarse únicamente en el phishing no soluciona el problema?


La gente no toma decisiones en el vacío, reacciona a estímulos, presiones y reglas. Sin considerar estos factores, cualquier iniciativa de seguridad tiende a atacar solo los síntomas, no las causas reales del riesgo.


Esto se debe a que los empleados no fracasan solos, esto se debe en gran parte a que tienen:


  • Entornos con procesos confusos;

  • Urgencia excesiva;

  • Múltiples canales de comunicación;

  • Falta de una guía clara.


Todas estas acciones crean las condiciones ideales para errores explotables por parte de los atacantes y, cuando el proceso fomenta atajos o no define claramente cómo actuar en situaciones sospechosas, un comportamiento inseguro se convierte en consecuencia.


Otro punto crítico es cómo se comunica la seguridad; a menudo los mensajes son genéricos, técnicos o desconectados de la realidad del negocio.


Como resultado, sin comprender el impacto práctico de un riesgo, ya sea financiero, operativo o reputacional, los empleados tienden a ver la seguridad como algo lejano, burocrático y no relacionado con sus actividades.


Este escenario resulta en un bajo entendimiento del riesgo en la operación diaria, por lo que la gente incluso conoce las reglas, pero no sabe cómo aplicarlas en situaciones reales, fuera del guion.


Por lo tanto, reconocer riesgos, cuestionar solicitudes atípicas e interrumpir flujos inseguros requiere más que información, requiere madurez. Y la madurez en seguridad solo se construye cuando el comportamiento, el contexto y los procesos evolucionan juntos.


¿Qué funciona realmente, además del phishing, para reducir los riesgos humanos?


Reducir los riesgos humanos requiere un cambio de enfoque, alejándose de campañas puntuales y avanzando hacia un proceso continuo de concienciación.


Esto se debe a que la exposición al riesgo no ocurre en fechas concretas, y tampoco debería producirse el aprendizaje. 


Los programas eficaces tratan la seguridad como una práctica recurrente, integrada en las rutinas de las personas, reforzando los comportamientos con el tiempo y siguiendo la evolución del entorno, las amenazas y el propio negocio.


Otro factor decisivo es la educación basada en escenarios reales y multicanal. Los ataques no se limitan al correo electrónico, y la preparación de los empleados tampoco puede limitarse a él.


Por lo tanto, el contenido que explora WhatsApp, SMS, llamadas telefónicas y situaciones cotidianas acerca el aprendizaje a la realidad operativa, porque cuando las personas reconocen el contexto, la respuesta se vuelve consciente.


Por último, es esencial integrar tecnología, procesos y personas, apoyando esta estrategia con métricas que indiquen madurez y no solo clics.


Al fin y al cabo, indicadores como el tiempo de respuesta, la capacidad de informe, la recurrencia de conductas inseguras y la evolución por área ofrecen una visión más precisa del riesgo humano.


De este modo, medir la madurez permite tomar mejores decisiones, priorizar correctamente y, sobre todo, reducir realmente la exposición de la organización.


¿Cómo estructurar una estrategia eficaz más allá del phishing?


Construir una estrategia eficaz de reducción de riesgos humanos requiere abandonar la visión limitada de campañas aisladas y adoptar un modelo estructurado, continuo y orientado a la madurez.


Ir más allá del phishing significa entender que el riesgo se distribuye en comportamientos, procesos y decisiones diarias, influenciados por el contexto, la presión y la cultura organizativa.


La estrategia debe reflejar esta complejidad, conectando la seguridad con la realidad.


Evaluación de la madurez y la exposición humana al riesgo


El primer paso es entender dónde está realmente la organización. Evaluar la madurez de la seguridad va más allá de comprobar si existen formación formal o políticas.


Consiste en medir comportamientos, respuestas simuladas a incidentes, adherencia a los procesos y exposición a través de diferentes canales. Sin este diagnóstico, cualquier iniciativa corre el riesgo de abordar problemas que no son prioritarios.


De este modo, mapear la exposición humana al riesgo te permite identificar las áreas, perfiles y situaciones más vulnerables, guiando las decisiones estratégicas.


Esta visión basada en el riesgo reemplaza las suposiciones por evidencia y ayuda a dirigir los esfuerzos hacia donde el impacto potencial es mayor, aumentando la eficacia del programa.


Segmentación de audiencia y personalización de contenido


No todos los empleados enfrentan los mismos riesgos, ni toman decisiones bajo las mismas condiciones.


Una estrategia eficaz reconoce estas diferencias y segmenta a las audiencias según su rol, nivel de acceso, contexto operativo y exposición a amenazas específicas. Por lo tanto, tratar a todos igual diluye el mensaje y reduce el impacto de la concienciación.


Es necesario entender que la personalización del contenido hace que la comunicación sea más relevante y aplicable, porque cuando ejemplos, escenarios y directrices reflejan la realidad del público, la seguridad deja de ser abstracta y empieza a tener sentido en la vida cotidiana.


Estas acciones son esenciales en cualquier plan de concienciación, ya que aumentan la participación y fortalecen de forma constante los comportamientos más seguros.


Evolución del programa de concienciación a lo largo del tiempo


Ten en cuenta que los programas de concienciación no pueden ser estáticos. A medida que la organización crece, digitaliza procesos y adopta nuevos canales, también lo hace el riesgo humano.


Por lo tanto, una estrategia eficaz predice ciclos de evolución, revisando contenidos, escenarios y enfoques a medida que aumenta el nivel de madurez y surgen nuevas amenazas.


Esta evolución continua evita la fatiga del usuario y mantiene la seguridad relevante, por lo que, en lugar de repetir mensajes básicos, el programa profundiza en los temas, introduce nuevos riesgos y fomenta decisiones más críticas.


Todo esto es importante, ya que acompaña la transformación del negocio y fortalece la cultura de seguridad con el tiempo.


Liderazgo y participación en la gobernanza


Sin la participación del liderazgo, la estrategia de concienciación tiende a percibirse como una iniciativa aislada del área de seguridad.


Por eso la participación del nivel C es esencial, al fin y al cabo, cuando los líderes participan, refuerzan mensajes y asumen responsabilidad, la seguridad gana legitimidad al formar parte de las prioridades organizativas.


Esto se debe a que la gobernanza garantiza que la estrategia sea sostenible, medible y alineada con los objetivos empresariales.


Por lo tanto, definir roles, responsabilidades, indicadores y procesos de toma de decisiones permite que la reducción del riesgo humano deje de depender de acciones puntuales y se convierta en un compromiso institucional.


¿Cómo ayuda PhishX a las organizaciones a superar el phishing?

PhishX ayuda a las organizaciones a ir más allá del phishing; al tratar al empleado como el enlace estratégico, el enfoque parte de comprender comportamientos, contextos y procesos que influyen en las decisiones diarias.


Esto nos permite ver dónde se forma realmente el riesgo y actuar estratégicamente, conectando conciencia, cultura y madurez en seguridad.


A través de simulaciones, PhishX expone a las organizaciones a escenarios que reflejan amenazas reales a las que se enfrenta el entorno corporativo.


Estas simulaciones se combinan con contenido educativo contextualizado en la realidad de cada empresa, haciendo que el aprendizaje sea más relevante y aplicable y demostrando que las campañas deben ir más allá del phishing.


El resultado es una conciencia práctica, que prepara a las personas para reconocer riesgos en situaciones concretas, y no solo en pruebas predecibles.


Además, PhishX ofrece métricas claras y accionables que van más allá de las tasas de clics, apoyando las decisiones del consejo con una visión real de la madurez de los valores.


Los indicadores de comportamiento, respuesta y evolución a lo largo del tiempo permiten monitorizar la reducción de la exposición al riesgo humano de forma continua.


Como resultado, las organizaciones dejan de reaccionar ante incidentes aislados y empiezan a evolucionar su estrategia de seguridad de forma estructurada y sostenible. ¿Quieres saber cómo? Contacta con nuestros expertos y obtén más información.


En primer plano, una mano sostiene un par de gafas frente a monitores de computadora borrosos que muestran líneas de código, lo que sugiere un entorno de seguridad tecnológica o de información.
Necesitamos ir más allá de las pruebas de phishing.

 

 
 
 

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